¿Cómo debe procederse cuando se hereda una sociedad?

¿Cómo debe procederse cuando se hereda una sociedad?

¿Cómo debe procederse cuando se hereda una sociedad?El sueño del negocio familiar trasciende la intención de mantener a la familia unida trabajando en pro de hacer crecer la sociedad que hemos formado: queremos que también hereden aquello por lo que juntos hemos trabajando toda la vida. La posibilidad de heredar una sociedad empresarial es una realidad, pero no es tan sencillo como creemos. Lejos de que el proceso se desencadene de manera automática, habrá que seguir una serie de pasos para materializar la herencia de la sociedad por parte de la nueva generación familiar.

¿De qué factores depende la fluidez en la herencia de una empresa?

En España, la legislación no está pensada para allanarles el camino a los hijos del empresario que fallece para legarles su patrimonio empresarial. Existen dos factores que serán decisivos para que esa herencia se produzca de forma más o menos fluida:

  • El formato de la empresa
  • El tamaño de la empresa

No es lo mismo heredar una empresa bajo el formato de empresario individual, que hacerlo cuando esta es una sociedad. Del mismo modo una empresa familiar no requiere los mismos pasos que una gran corporación. Por lo tanto, veamos qué ocurre cuando se trata de una sociedad.

Particularidades de las sociedades

Según las características de la sociedad, es que se dividirán las acciones:

  • Sociedades anónimas: admiten una cantidad variable de accionistas o socios.
  • Sociedades limitadas: se encuentran divididas en participaciones.

El marco legal hace una importante división entre los gestores y los propietarios de las sociedades. Cuando la empresa es de gran magnitud, no es necesario que los propietarios accionistas tengan la obligación de ser administradores al mismo tiempo. En cambio, cuando la empresa es pequeña, tales como comercios familiares, los propietarios y los gestores suelen ser los mismos, es decir son quienes administran la empresa.

Cómo se gestiona la herencia de una empresa con acciones

Esta es la empresa más sencilla de heredar. Debido a que las acciones son documentos que representan títulos con un determinado valor en relación a la empresa. Del mismo modo que cada heredero hereda una porción de un inmueble, de un vehículo y de una cuenta bancaria, es que se heredan las acciones. El traspaso de estas a la siguiente generación no implica dificultad alguna, ya que los demás accionistas no suelen estar al tanto de que quien es poseedor de acciones, es también el director de la compañía.

Al heredarlas, el único trámite a seguir es el de la comprobación de su valor de acuerdo a la cotización en bolsa para los casos que esto corresponda, o bien llevar a cabo la comprobación del valor de cada una de ellas en los estatutos contemplados por la sociedad.

Herencia de una empresa familiar

Este es el formato de herencia que más problemas genera, en especial por el preconcepto con el que los herederos inician el trámite. Un error muy común que estos traen consigo es el de asumir que, al tiempo que heredarán las participaciones que solían pertenecer al progenitor ahora fallecido, también heredarán la posición que este tenía en la empresa.

La confusión que existe al respecto deriva de la costumbre, ya que, a modo de tradición, el hijo mayor solía heredar el puesto del progenitor fallecido. Sin embargo, este hábito no está contemplado por la ley, lo que lo hace existir al margen de esta.

De acuerdo a la legislación española, los hijos heredan las participaciones de forma automática, pero con respecto al puesto que solía ocupar su padre o madre, no funciona de tal forma.

¿Qué son los protocolos familiares?

Si queremos que nuestros hijos hereden la empresa familiar de manera intacta, es decir con sus participaciones y cargos, tendremos que crear protocolos familiares en el momento de dar apertura a la empresa.

Al iniciar el negocio, se estipula de forma legal el formato que esta tendrá. Mediante la confección de los estatutos es que el dueño de la empresa tiene la facultad de decidir qué ocurrirá una vez este fallezca.

Por lo tanto, si no fue registrado en los estatutos de la empresa, al momento de crearla, que los hijos heredaran el cargo directivo del padre o madre, esto no ocurrirá de manera automática, tal como solía suceder a fuerza de la tradición.

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